Famosos

Javier Cárdenas, Despedido De Europa FM De Forma Fulminante A Un Mes Del Fin De Su Contrato

El presentador Javier Cárdenas ha sido despedido de Europa FM y mañana ya no estará frente a los micrófonos de la emisora de Atresmedia, según adelantaba Yotele y ha confirmado 20minutos.es.

El programa que presentaba y dirigía desde 2010 Javier Cárdenas, Levántate y Cárdenas, había perdido cerca de la mitad de su audiencia en los últimos tiempos, cosa que ya había puesto al grupo de comunicación en alerta.

Además, Cárdenas venía protagonizando numerosas polémicas por sus opiniones y teorías cuando menos cuestionables vertidas en antena, que habían provocado no pocos quebraderos de cabeza a la emisora.

En apenas un mes el contrato de Javier Cárdenas expiraba y la emisora le había comunicado ya su intención de no renovarlo.

Sin embargo, finalmente la cadena ha decidido finalmente rescindir antes de tiempo y de forma unilateral el contrato, algo que permitían las cláusulas del mismo, según ha sabido 20minutos.es.

Ahora será el locutor Juanma Romero el que se ponga al frente del programa matinal, que cambiará de nombre, hasta el fin de la temporada, para renovar y replantear el espacio de cara a la siguiente.

El presentador ha hablado con 20minutos.es sobre los motivos de su despido y ha lamentado que no les hayan «dejado acabar la temporada de forma bonita».

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Salud

El Dilema Del Millón De Vacunados Con AstraZeneca: «O Me Ponen La Misma O Ninguna, Parecemos Conejillos De Indias

Hay una pregunta que se repite últimamente en colegios, farmacias, comisarías…: «Y yo, ¿qué vacuna me pongo ahora?». Es el eterno dilema al que se enfrentan ahora los menores de 60 años vacunados con una dosis de AstraZeneca, que deberán elegir, después de la última decisión de Sanidad, si completan la pauta con el suero de Oxford o si prefieren una segunda dosis de Pfizer. En total, hay millón y medio de personas en España en esta situación. La mayoría, profesores, policías, farmacéuticos, militares, sanitarios… Trabajadores esenciales cuya vacunación empezó en febrero y que se ha visto interrumpida por las sombras que se ciernen sobre la vacuna.

«Siento que somos los conejillos de indias y me cabrea», cuenta a este diario Rocío, profesora en una guardería madrileña. «Han estado mareando la perdiz mucho tiempo. Siento una desconfianza total y da miedo».

Rocío se refiere así a los mil vaivenes de Sanidad sobre la vacunación con AstraZeneca. El 15 de marzo se suspendió su administración en España por los casos de trombosis que parecían estar relacionados con el suero. El 25 se retomó y el 7 de abril la Agencia Europea del Medicamento (EMA) sentó cátedra: «Se ve un vínculo entre los casos de trombosis y la vacuna, pero como efecto secundario extremadamente raro en menores de 60 años. Aún así, los beneficios superan los riesgos».

Tras ese anuncio, España decidió suspender su administración de forma definitiva en esa franja de edad, pero había un problema: ¿qué hacían con el millón y medio de personas que tenían una dosis y debían recibir la segunda a partir de mayo? La respuesta a esa pregunta llegó a finales de la semana pasada, tras mes y medio de incertidumbre, limbo y de retrasar en muchos casos la segunda dosis (de 10 a 16 semanas): se les administrará Pfizer (como ocurre en Alemania y Francia) salvo que, a través de un formulario de consentimiento, pidan AstraZeneca, detalló el Ministerio de Sanidad, una decisión que avaló el viernes el comité de Bioética.

Así, la elección recae ahora en los ciudadanos. «Todavía no sé qué voy a hacer seguro», añade Rocío, «pero creo que ahora me decanto por Pfizer porque lo pasé muy mal con AstraZeneca. Tuve náuseas, fiebre, dolor muscular, dolor de cabeza… No me compensa».

Gabriel, sin embargo, piensa diferente: «O me ponen AstraZeneca o que no me pongan ninguna». Tiene 57 años, es policía municipal y los 60 agentes de la unidad piensan como él. «El 99,9% de mis compañeros no quiere cambiar. Hay mucho revuelo con esto». Lo mismo ocurre en el cuartel de la Guardia Civil en el que trabaja Paco, de 58 años: «La inmensa mayoría preferimos seguir con la misma. Estoy tranquilo, me he animado a escuchar a los médicos y es lo que recomiendan».

En el colegio de Natalia, de 29 años, AstraZeneca también es el «tema estrella». «No se habla de otra cosa. Estamos muy molestos y frustrados, nos sentimos abandonados porque, además, hay muy poca información. Tenemos que informarnos nosotros por nuestra cuenta sobre qué hacer. Me he intentado informar y veo que todas las opciones son seguras, pero creo que lo más efectivo y coherente es ponerme la misma y no mezclar».

Marta, farmacéutica a quien tenían que haber puesto la segunda dosis el jueves pasado, comparte esa opinión. «Es lo que recomiendan la EMA, las sociedades científicas y hay que hacerle caso a los expertos», explica desde su farmacia, muy próxima al WiZink Center, uno de los puntos de vacunación masivos de Madrid. «Aquí viene mucha gente diciendo «me han puesto AstraZeneca, qué mala suerte». Tienen miedo con tanto cambio. Al final yo leo un estudio y saco mis conclusiones, pero la gente no».

Su compañera Marga lo tiene algo más fácil porque no le dan opción: le administrarán Pfizer el miércoles sí o sí. Esto es así porque esta madrileña de 47 años forma parte del estudio CombiVacs que ha llevado a cabo el Gobierno para conocer los efectos de mezclar Pfizer con AstraZeneca, el llamado «cóctel de vacunas», cuyos resultados se publicaron la semana pasada entre críticas.

Las conclusiones del estudio defienden que inocular una segunda dosis de Pfizer aumenta el número de anticuerpos frente a las personas con una dosis de AstraZeneca. Además, el ensayo del Carlos III apunta a que también crece la capacidad para neutralizar al virus. Sobre los efectos secundarios, solo el 1,7% calificó de «intensos» el dolor de cabeza o el malestar pero ningún caso fue considerado grave. Ninguno tuvo que ser hospitalizado.

Expertos consultados por este medio, sin embargo, lo tachan de insuficiente al contar solamente con una muestra de 600 voluntarios. Otros como el mediático César Carballo, médico del Ramón y Cajal, explicó hace unos días en Telecinco que el problema de ese ensayo es que arroja datos que «no son suficientes para decir que combinar las dosis es seguro» y la viróloga Margarita del Val se posicionó a favor de administrar AstraZeneca: «Lo mejor sería administrar del mismo fármaco y no de otro».

Todo eso, sin embargo, le da igual a Marga. «Solo me interesa la opinión de Sanidad. Ante la duda de que no nos fueran a poner segunda dosis, decidí meterme en el estudio. Miedo y respeto ninguno. Prefiero los riesgos de la vacuna que los riesgos del coronavirus, que nosotras aquí nos exponemos».

Mónica, podóloga, es la única persona de las entrevistadas por este medio que plantea una tercera opción: no vacunarse. «Me he hecho una serología y me ha salido que tengo anticuerpos suficientes con una dosis, así que he decidido que no me voy a vacunar. Creo que Sanidad debería hacernos serologías a todos para poder decidir con cabeza y de forma coherente. Es una decisión importante».

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