Tráfico

Un Gallego Se Fuga De Un Control Con Un Carné De Conducir «De La República Errante Menda Lerenda»

El Subsector de Tráfico de la Guardia Civil de La Coruña, en colaboración con las patrullas de seguridad ciudadana de los Puestos de la Guardia Civil de Betanzos y Curtis, ha detenido a un conductor vecino de Oza-Cesuras como presunto autor de tres delitos contra la seguridad vial, uno de resistencia a agentes de la autoridad y otro de falsedad en documento público. Conducía con el carné retirado, con matrícula falsa y mostró a los agentes un permiso de conducción «de la República Errante Menda Lerenda».

Según ha relatado el Instituto Armado, los hechos sucedieron cuando una patrulla de Tráfico realizaba un control de velocidad en la autovía A-6 en el término municipal de Abegondo y los guardias civiles actuantes observaron a un vehículo que se aproximaba a su ubicación cuyo conductor «circulaba sin hacer uso del sistema de retención».

La Guardia Civil procedió a la detención del vehículo con el fin de notificarle la infracción al conductor, momento en el que observaron que las placas de matrícula «difícilmente podrían corresponder con el modelo y año del turismo», han destacado las mismas fuentes.

Los agentes solicitaron la documentación pertinente para su identificación y el conductor exhibió un pasaporte y un permiso de conducción «de la República Errante Menda Lerenda», ha subrayado la Benemérita.

La Guardia Civil le instó a su identificación fehaciente y el conductor se negó a ello, al tiempo que profería insultos a los guardias civiles. «En ese momento, de forma repentina, realizó una maniobra para esquivar el vehículo oficial, dándose a la fuga a gran velocidad», ha destacado el Instituto Armado.

La patrulla inició el seguimiento del vehículo, al tiempo que solicitó apoyo de otras patrullas en servicio para interceptarlo. Así, observaron como el vehículo abandonó la autovía en la salida de Montellos «a gran velocidad, invadiendo el sentido contrario al flujo normal de circulación, obligando a varios usuarios a realizar maniobras bruscas para evitar colisionar con él», han señalado las mismas fuentes.

La Guardia Civil continuó con el seguimiento del vehículo hasta que éste estacionó delante de una vivienda en una aldea de Oza-cesuras. El conductor se introdujo en ella y s negó a salir a requerimiento de los agentes, «alegando que es miembro del Cuerpo Diplomático» de la mencionada República Errante Menda Lerenda.

Tras ser convencido por uno de los guardias civiles actuantes, el conductor salió de la vivienda y la Guardia Civil constató, tras comprobar su documentación, que a dicha persona le constaban dos requisitorias judiciales de detención y personación, carecía de permiso de conducción por pérdida de vigencia y que las placas de matrícula no correspondían con el vehículo que las portaba.

Posteriormente los efectivos actuantes lo conminaron reiteradamente para que se sometiese a las pruebas de detección de alcoholemia y drogas, pero se negó en todas las ocasiones a la realización de las mismas.

Por ello, la Guardia Civil procedió a la detención de esta persona como presunto autor de tres delitos contra la seguridad vial, conducción temeraria, conducción sin tener la correspondiente autorización administrativa por pérdida de vigencia y negativa a someterse a la pruebas de detección de alcoholemia y drogas, un delito de resistencia a los agentes de la autoridad por su negativa a identificarse y otro delito de falsedad en documento público por portar placas de matrícula que no corresponden a ese vehículo.

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Sociedad

Multan A Ocho Jóvenes Por Jugar Al Parchís En Una Plaza De Madrugada

noticias insolitasMálaga, 14 sep (EFE).- Ocho jóvenes de entre 20 y 30 años han sido multados cuando se encontraban jugando al parchís y consumiendo bebidas sin alcohol en una plaza de Málaga de madrugada, por lo que deberán pagar cada uno 101 euros, según informa el diario «Málaga hoy».

Este grupo de amigos se había reunido sobre las 23:00 horas del pasado miércoles como cada noche y, tres horas más tarde, cuando cuatro de ellos jugaban al parchís sentados en un escalón mientras las chicas conversaban, la Policía Local requirió a uno de ellos su documentación.

Conchi Toro, 29 años, ha explicado al periódico malagueño que no esperaban que fueran a multarlos y que les dijeron que «no se puede consumir nada y que habían recibido quejas de vecinos a los que les molesta el ruido de los dados con el cubilete».

Recuerda que portaban dos botellas de agua y una lata de refresco de cola vacías y que junto a ellos también había una silla de playa en la plaza, situada en el barrio de La Purísima, próximo a la calle Eugenio Gross.

«La Policía empezó a sacar las denuncias para que las firmáramos. Nos quedamos muertos porque no estábamos ni siquiera chillando, sólo hablando», comenta.

Añade que no han cometido «ningún delito»; que en esa plaza se juntan todos desde que empezaron a andar, «hace más de 25 años», y que les dijeron que eran muchos y que no podían hacer «una reunión así como así».

La Policía, según consta en el escrito citado por el rotativo, justificó su actuación en la «permanencia y concentración de personas consumiendo bebidas en zonas no autorizadas»,

En el caso de los chicos los hechos denunciados se refieren «al consumo de bebida sin alcohol y jugar al parchís», mientras que en el de ellas se destaca sólo lo primero.

La multa para los ocho es la misma, que consideran «excesiva» y que tienen previsto recurrir.

«No tenemos forma de pagar la sanción. Excepto dos, todos estamos en el paro. Una de mis amigas tendría que trabajar una semana entera como repartidora para asumirla», se lamenta Conchi.

Ana, otra sancionada, cree «indignante» la situación y añade que sale de una hamburguesería todas las noches a la 1:00 y se pasa únicamente a ver a sus amigos como para que le multen «por beber agua en la calle».

Aída precisa que estaban «muy tranquilos sentados tomando el fresco y no armando jaleo» y que si les multan «por dos simples botellas de plástico, que no estaban ni llenas, ¿qué será lo siguiente?», mientras Francisco lo ve «una vergüenza» y explica que cada uno vive en una calle que desemboca en la plaza.

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