Vida En Familia

El ‘Jack Sparrow’ Vigués Se Sale Con La Suya Y Logra Casarse Ante La Misma Jueza Que Le Denegó El Permiso

Berto y María, la pareja que saltó a la fama el pasado abril después de que les fuese negado contraer matrimonio en un juzgado de Vigo porque él iba vestido de pirata, como el personaje de ficción capitán Jack Sparrow, han logrado este miércoles convertirse en marido y mujer en el mismo juzgado, vestidos del mismo modo y ante la misma jueza que entonces se lo impidió y a la que denunciaron.

«Lo hemos conseguido. Al final, una simple boda se convirtió más en un acto reivindicativo», ha dicho a la salida del juzgado Berto, quien ha animado a reclamar a quienes se sientan injustamente tratados, porque su matrimonio «es un ejemplo de que se pueden conseguir cosas».

¿Qué fue lo que cambió entre el primer intento fracasado de contraer matrimonio, el pasado 23 de abril, y el segundo intento de este miércoles? Según Berto, nada: «Hay pruebas gráficas, vídeos e imágenes en las que yo me presté a hacer lo que hicimos hoy: quitarme la peluca y el sombrero. Pero no aceptaron. No sé qué pasó hoy», ha contado a la prensa vestido de pirata ante un enjambre de cámaras.

Desde el Tribunal Superior de Justicia de Galicia apuntan que este miércoles, al acceder a quitarse la peluca y el sombrero, Berto pudo ser identificado como establece la ley, lo cual no sucedió exactamente así hace ahora un mes.

Lo cierto es que Alberto Carreira, como en realidad se llama el Jack Sparrow vigués, y su ahora esposa María Salinas, denunciaron a la jueza que el 23 de abril les impidió contraer matrimonio y que los ha casado este miércoles, denuncia que el Juzgado de Instrucción número 8 de Vigo decidió archivar pocos días después.

La pareja, tras solicitar el asesoramiento legal oportuno, admitió la objeción formal del juzgado de instrucción, pero no la sustancial, por lo que han tomado la decisión de no recurrir dicho auto, «dejando que adquiera firmeza y así poder dejar expedita la vía para interponer una querella con todas las formalidades oportunas».

Lo harán, explicaron en su momento, «por su pleno convencimiento de que la actuación de la magistrada no fue ajustada a Derecho», y sí «profundamente injusta y arbitraria». Una denuncia, han explicado a las puertas del juzgado, que no tienen pensado retirar, pese a que la jueza que los ha convertido en marido y mujer sea la misma.

«Si ella hubiese aceptado hablar con nosotros -no pedirnos perdón, porque no tenemos el don de perdonar a nadie, simplemente hablar-, no hubiésemos presentado la querella, se hubiese quedado en un mal día, nos casábamos y punto. No lo ha tenido a bien, y nosotros no vamos a tener a bien retirar la querella», ha anticipado Berto.

El final judicial de esa historia está por ver y, aunque «no es agradable que te case una persona contra la que te estás querellando», como explica Berto, lo verdaderamente relevante es que su compañera y él son ya oficialmente cónyuges y que han conseguido dar ese paso en presencia de sus hijos y vestidos como pretendían hacerlo: él de pirata (sin gorro ni peluca) y ella de gallega.

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Vida En Familia

Rechazan La Denuncia De Un Hombre Contra Una Jueza Que Le Impidió Casarse Vestido De Pirata A Lo «Jack Sparrow»

El Juzgado de Instrucción número 8 de Vigo ha acordado el archivo de la denuncia presentada el lunes por Alberto Carreira, el vigués al que el pasado fin de semana se le impidió el acceso al Registro Civil para casarse disfrazado de pirata con su pareja, que iba vestida con un traje tradicional gallego.

La pareja denunció a la jueza encargada de esa oficina, pero el magistrado ha declinado enviar la causa al Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG), donde correspondería investigar a la jueza, ya que es aforada.

Según el TSXG, la negativa del magistrado del Juzgado de Instrucción se basa en que de la denuncia «no se desprenden hechos con relevancia penal» que pudieran justificar la elevación de la causa al alto tribunal gallego.

Por otra parte, el juez aclara en el auto, contra el que cabe presentar recurso, que tampoco cumple el requisito formal de haberse presentado a través de una querella.

Alberto y su pareja, María, saltaron a los periódicos de media España el pasado fin de semana cuando se conoció que se les negó la entrada en el Registro Civil para contraer matrimonio por ir disfrazados.

Él iba vestido de pirata, con una peluca y un sombrero parecido al que se cala Johnny Depp en su personaje de Jack Sparrow en la famosa saga de Piratas del Caribe, lo que imposibilitaba que se le reconociese, según los funcionarios.

Ella vestía una traje de gallega con muchos años confeccionado por su madre.

La negativa de la administración de justicia a oficiar la boda encendió los ánimos del novio, que escribió una carta a la jueza que colgó en las redes sociales, generando un notable debate alrededor de este suceso.

«Nos juzgó sin siquiera vernos. Insultó al traje regional de nuestra comunidad llamándole disfraz e insultó al trabajo de una modista que hizo mi traje basado en el siglo XIV como disfraz. Nos juzgó escondida en su despacho, ese que pagamos todos con nuestros impuestos», escribió.

Posteriormente presentó la denuncia contra la jueza que el juzgado de Instrucción acaba de archivar en un auto que no es definitivo, por lo que es bien posible que ambos continúen peleando por casarse tal y como fueron vestidos al Registro Civil.

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Mundo Penitenciario

El Ridículo Castigo A La Jueza Que Encarceló A Una Menor Con 30 Hombres Que No Pararon De Violarla

noticias-insolitasEl Consejo Nacional de Justicia de Brasil (CNJ) ha castigado con una suspensión de dos años de su cargo a Clarice Maria de Andrade, la jueza encarceló a una menor que estuvo durante 26 días en una celda masculina, donde alrededor de 30 hombres abusaron de ella una y otra vez, informan medios locales. A pesar de no poder ejercer, la funcionaria continuará recibiendo un salario proporcional al del tiempo de servicio.

Los hechos se remontan al 23 de octubre de 2007, cuando Maria de Andrade aprobó la detención de una joven de 15 años, de menos de 40 kilos y un metro y medio de alto, en la cárcel de Abaetetuba, en el estado brasileño de Pará. Ante la falta de una celda para ella, la colocaron en una dentro del pabellón masculino junto a otros hombres.

Según el expediente, la jueza recibió una carta de la Policía pidiendo «con carácter de urgencia» que la joven fuera transferida a otra celda, ya que «corría riesgo de sufrir algún tipo de violencia por parte de los demás presos». Según el CNJ, la funcionaria solo pidió el traslado de la menor 20 días después de recibir el aviso.

Además de ser violada en numerosas ocasiones, la joven fue torturada (posee numerosas quemaduras de cigarrillos en su cuerpo) y obligada a tener sexo a cambio de comida. La menor había sido acusada de tratar de robar un teléfono móvil.

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