Cine Y Televisión, Famosos

Muere El Actor David Bailie (‘Piratas Del Caribe’) A Los 83 Años

Aunque David Bailie nunca pronunciara una palabra en la saga Piratas del Caribe, su personaje acabó coronándose como uno de los más entrañables de la franquicia gracias a su gestualidad y a su loro. El intérprete de Cotton, el pirata sin lengua, falleció el 5 de marzo a los 83 años, dejando tras de sí una carrera larga y distinguida como actor en el teatro y en la pantalla.

Nacido en Sudáfrica y criado en Suazilandia (ahora Eswatini) y Zimbabwe (entonces, la colonia británica conocida como Rhodesia), Bailie trabajó como secundario en cine hasta que logró una beca para la Royal Academy of Dramatic Arts (RADA). Después, una audición frente al mismísimo Laurence Olivier le granjeó un puesto en el National Theatre. Posteriormente, pasaría a la Royal Shakespeare Company y al teatro experimental junto al músico japonés Stomu Yamahsta.

Asimismo, el rostro de Bailie se hizo familiar para los espectadores de Reino Unido gracias a programas televisivos con tanta solera como Play For Today, Doctor Who y Los Siete de Blake. Pero un grave problema de salud le obligó a dejar la interpretación, dedicándose a un negocio de restauración de muebles.

Su regreso al cine, irónicamente, tuvo lugar en La isla de las cabezas cortadas (1995), película que trató de resucitar el género de piratas y acabó siendo considerada como uno de los mayores batacazos de Hollywood, hundiendo a la productora Carolco. También le vimos junto a Russell Crowe en Gladiator y con Milla Jovovich en Juana de Arco de Luc Besson.

El trabajo de Bailie en la primera trilogía de Piratas del Caribe (La maldición de la Perla Negra, El cofre del hombre muerto y En el fin del mundo) volvió su rostro más familiar que nunca para los cinéfilos jóvenes. Entre sus últimos trabajos, destaca su papel en La casa de Jack, a las órdenes de Lars Von Trier.

Estándar
Biología

Un Loro Avisa A Su Dueña De La Infidelidad De Su Marido

noticias-insolitasA menudo es complicado descubrir una infidelidad. Pero una mujer kuwaití tuvo, al menos, la suerte de que se lo contaron. En concreto, fue su loro quien le confirmó las sospechas que tenía de que su marido la estaba engañando.

Aparentemente el animal no paraba de repetirle las frases que había estado escuchando de labios de su dueño a su supuesta amante, el ama de casa. Ante esto, la dueña del animal decidió coger a su loro y llevárselo a la policía como prueba de la infidelidad de su pareja, ya que la en Kuwait el adulterio está penado con penas de prisión o trabajos forzosos.

Finalmente, el loro no pudo ser presentado como prueba, con lo que el hombre no fue detenido.

Estándar