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Regalan Un Auto A Un Repartidor Por Llevar Las Pizzas

El 11 de enero Robert Peters, un repartidor de pizzas estadounidense originario del estado de Indiana, recibió el regalo quizás más grande de su vida. Sus clientes le entregaron las llaves de un coche nuevo como propina por su trabajo.

Los clientes, contentos por la labor del hombre, decidieron darle las gracias de esta forma. Tanner Langley, de la ciudad de Tipton, conoce a Peters desde hace muchos años y afirma que este se rige por los principios morales a la hora de hacer su trabajo. De hecho, fue promotor de una campaña de recaudación de fondos iniciada en GoFundMe, una de las plataformas más populares para colectar dinero en Internet.

«Esta comunidad tiene un número incontable de ciudadanos increíbles, pero hay pocas personas en este mundo que llenen una habitación con sonrisas y felicidad como Robert Peters», escribió Langley en esta plataforma. El hombre explicó que nunca ha escuchado nada negativo sobre este empleado y que está seguro de que la ciudad de Tipton lo aprecia tanto como él.

Al final, los clientes lograron reunir para su repartidor favorito más de 18.000 dólares, lo que fue suficiente no solamente para comprarle un nuevo Chevrolet Malibu, sino también para pagar todos los impuestos, tasas y seguros correspondientes. Además, le quedó suficiente dinero para cubrir sus necesidades básicas.

Robert Peters lleva trabajando 31 años en la empresa Pizza Hut haciendo feliz a la gente. Tiene buena fama entre sus clientes, ya que siempre está obsesionado por devolver el cambio exacto. «Conducirá 5 o 6 km por la carretera en medio de una ventisca solo para traerte 15 centavos de cambio», comentó Langley.

«No podía creérmelo, es casi surrealista», comentó Peters, quien antes repartía pizzas con el mismo automóvil durante 20 años.

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Dejó 11.775 Pesos De Propina: Se Conmovió Por La Historia Del Mozo

noticias-insolitasESTADOS UNIDOS (Redacción) – Un cliente le dejó al mozo que lo atendió 750 dólares de propina -el quivalente a, aproximadamente, 11.775 pesos argentinos-. La generosidad del muchacho ante una historia conmovedora se viralizó en las redes.

Ben Millar, de 22 años, es un irlandés que trabaja como mozo de un restaurante en Texas, Estados Unidos. En una charla, le contó a un cliente que hacía dos años que no veía a su familia en Irlanda del Norte.

Entonces, Jeffery decidió poner su generosidad en juego: dejó una propina seis veces mayor a la cuenta, prácticamente, lo que cuesta un pasaje de avión.

Millar atendió a Jeffery y a su familia el resto de la noche después de su conversación y cuando ya se habían ido, se dio cuenta de que le había dejado una propina de US$750.

«Espero que esto te lleve de vuelta a Irlanda para las fiestas», le escribió en el ticket el generoso cliente, que le había contado que a menudo visitaba ese país .

Su novia, Taryn Kieth, está embarazada y planea ahorrar el dinero hasta que su hijo Killian nazca, y luego presentar a su nueva familia a sus parientes en Belfast, capital de Irlanda del Norte. «También espero poder comunicarme con Jeffrey para que sepa lo mucho que aprecio lo que hizo», expresó agradecido.

«Significa mucho para mí, pero más para mi familia en casa, que se alegrará de verme de nuevo después de dos años», contó emocionado.

«Me encantaría que Jeffrey pudiera viajar conmigo, para poder mostrarle la verdadera Irlanda del Norte, no sólo el aspecto turístico», cerró.

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Un Mozo Recibió Una Propina De 15 Mil Dólares

noticias insolitasESTADOS UNIDOS.- Si bien cuando uno concurre a un bar y luego de la atención del mozo le deja una propina, no pasa de tener una atención con ese trabajador (algunos más gentiles y amables que otros) y dejarle unos billetes a modo de recompensa por el trato dispensado.

Pero lo que le ocurrió a Brian Maixner, mesero del restaurante Doo-Dah Diner, ubicado en Wichita rompe con todos los esquemas. La propina que le dejó un cliente ronda los 15 mil dólares pero no fue en efectivo.

Así, la visión y la idea de un hombre amable y servicial contrastaba con una dentadura hecha pedazos que no agradaron a Fred Boettcher, un abogado de Oklahoma que acudió a comer al Doo-Dah Diner mientras visitaba a un familiar.

Entonces, según la KWCH, Boettcher preguntó a la dueña del restaurante si estaba de acuerdo en que él pagara por la atención dental de Maixner, para que el mesero pudiese reparar su maltrecha dentadura.

El USA Today agregó que la inquietud de Boettcher era que el mesero pudiese sentirse ofendido por su oferta de pagarle los servicios del dentista, algo que era todo lo contrario a su intención.

Así, Maixner viajó varias veces a Ponca City, Oklahoma, donde vive Boettcher, para tratarse con el dentista del abogado hasta que, finalmente, consiguió tener una sonrisa reluciente, con dientes reparados o implantes que le dieron una apariencia nueva y fresca.

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