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Un Bar De Málaga Cambia El “Pitufo Catalana” Por “Pitufo Andaluz” Ante El Boicot De Los Clientes

noticias insolitasCorre como la pólvora de whatsapp en whatsapp, provocando más de una sonrisa por el ingenio y la crítica que lleva implícita. Una foto a un cartel del bar del CD La Unidad, del barrio de Nueva Málaga se ha viralizado al explicar las razones por la que el “pitufo catalana” dejará de llamarse así y pasa a denominarse “pitufo andaluz”. Los responsables del bar han mostrado sus razones para este cambio, que además argumentan que “pido el referéndum” para aprobar el cambio de nombre ya que “es una democracia”.

El razonamiento en sencillo por los responsables del bar y se fundamenta en que “el pan es de Málaga”, el tomate que utilizan es “de la comarca del Guadalhorce”, el aceite “de Riogordo” y el jamón serrano “de la Alpujarra granadina”.

Así que los responsables del bar del CD La Unidad señalan que “no podemos engañarles más” y proponen el cambio en la carta de desayunos y merienda.

Chema, uno de los que llevan el bar, señala que la idea surgió “a modo de broma el domingo por la mañana” y después de comprobar que “este pitufo, que era uno de los más populares, dejó de pedirse”. Aunque ellos no le dieron difusión, un cliente le hizo una foto y empezó a difundirse por redes sociales “y nos hemos quedado asombrados por la repercusión”. “Desde el mismo domingo empezó a venir mucha gente pidiendo el pitufo andaluz”, comentó Chema, quien señaló que “parece que se quedará así, porque con el cachondeo todo el mundo lo pide así”.

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Obligan A Firmar Un Contrato A Los Niños Para Jugar En El Patio Del Colegio

noticias insolitasLuis Tejo.- Como sabe cualquiera que haya tenido infancia y haya dedicado al menos un rato de sus primeros años de vida a patear una pelota, el fútbol jugado entre niños no se caracteriza por su rigor a la hora de respetar el reglamento. Partidos sin árbitro, con números muy variables de jugadores en cada bando, con dimensiones bastante irregulares del terreno de juego (en el que puede que no haya porterías y se tengan que improvisar con cualquier objeto que haya a mano), o incluso normas especiales a criterio del afortunado propietario del balón son el pan nuestro de cada día en la hora del recreo de cualquier colegio.

O de casi cualquiera, porque en la escuela de primaria Forthill, de Dundee (Escocia) el director y los profesores se han hartado de semejante anarquía y han optado por resolver la situación mediante la burocracia. Los niños de entre 10 y 12 años que quieran disputar las pachangas (¡y sus padres!) tendrán que firmar un contrato de 17 cláusulas en el que se comprometen a ser “suficientemente responsables para participar en estas actividades”.

La orden comprende tanto prohibiciones como obligaciones para los jóvenes aspirantes a futbolistas. Algunos de los comportamientos que tienen vetados son hacer faltas de forma deliberada (especialmente codazos o golpes con el hombro), alardear en la victoria y reírse del rival con cánticos ofensivos, ser mal perdedor, continuar con los piques una vez terminado el partido, o incluso ser un chupón. Asimismo, lo que se les exige que hagan es jugar con deportividad, usar lenguaje adecuado y no ofensivo, asegurarse de que el fútbol no les quita tiempo para cumplir sus tareas escolares… o cambiar de posición frecuentemente en el campo, para que todos puedan disfrutar por igual.

El contrato es un documento legal en toda regla, que incluso prevé sanciones para quien se atreva a infringir sus imposiciones. El estudiante que —a juicio de los docentes— no esté respetando lo firmado será castigado tres días sin jugar. Si reincide, la sanción pasará a ser de una semana, y si ocurre por tercera vez se extenderá al resto del curso. No consta que haya posibilidad de recurrir al Comité de Apelación, aunque sí se contempla la alternativa de demostrar buena conducta y desarrollar trabajos acerca del fair play para que la pena sea revocada.

La concejalía de Educación de Dundee, responsable última de esta iniciativa, alega que se debe a varios incidentes graves ocurridos en el patio durante este curso, y que, en todo caso, los jefes de estudios cuentan con autonomía suficiente para tomar este tipo de decisiones si lo consideran oportuno. Las explicaciones no han convencido ni a los propios padres, quienes califican la situación de “increíble” y consideran que es “corrección política llevada a la locura”. “Algunos chicos puede que estén un poco exaltados, pero a fin de cuentas son sólo niños”, alega otro padre, que asegura haber consultado la situación con un técnico del Dundee United, uno de los equipos profesionales de la ciudad. “Me dijo que era ridículo, porque básicamente decía que los chicos no pueden hacerse entradas para robar el balón”.

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