Salud

Las Variantes Impedirán Que Alcancemos La Inmunidad De Rebaño, Revela Un Infectólogo

Cuando empezó la pandemia de coronavirus, uno de los objetivos claros era alcanzar cuando antes la llamada inmunidad de grupo, es decir, que hubiera suficientes personas inmunes, bien sea por haber pasado la Covid y por ser vacunada, para frenar la transmisión. Pero puede ser una utopía.

Así lo cree el infectólogo de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) Alejandro Macías, que fue entrevistado por la CNN acerca de las nuevas variantes del coronavirus.

«Las variantes van a seguir apareciendo y las que se transmitan con más faciliadad van a sustituir a las locales», dijo Macías. «En EE UU la variante delta representaba entre el 3% y el 5%, pero en menos de cuatro semanas es ya el 20%, Va a haber un crecimiento logarítmico», señaló el experto.

«Aunque haya menos casos, los que haya serán de esta variante (delta)», dijo Macías. «La India es un verdadero laboratorio de variantes, y es donde se está produciendo la delta», explicó el infectólogo.

Para Macías, la solución sigue siendo «vacunar y evitar lugares atiborrados de gente». «Poner una barrera a las variantes es imposible», dijo Macías, que insistió en que «hay que vacunar rápido».

Sobre la inmunidad de rebaño, Macías es claro: «Nunca la vamos a alcanzar, aunque cada vez nos parecerá más cercana». «Decíamos que la alcanzaríamos con un 66%, y eso en México ya lo tenemos, pero no consideramos en un principio que el virus iba a estar cambiando. Parece que la alcanzamos y se aleja un poco más», dice el infectólogo.

«(El coronavirus) ya nos mostró que no va a desaparecer, se va a quedar con nosotros y a lo que podemos aspirar es a convivir con él y a tenerlo contenido», concluye el experto.

Estándar
Salud

Llega Una Nueva Variante Preocupante Del Coronavirus: Lambda, Más Contagiosa Y Con Capacidad Para Evadir Las Vacunas

En medio de una preocupante escalada de la variante delta de la covid-19 en España, que tiene todas las papeletas de ser la próxima cepa dominante de la transmisión en Europa -la previsión del Centro Europeo de Prevención y Control de Enfermedades (ECDC) es que supondrá un 90% de los casos de coronavirus en la Unión Europea (UE) a finales de agosto-, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha introducido una nueva mutación dentro de su lista de ‘variantes de interés’.

Se trata de lambda o C.37, detectada por primera vez en agosto de 2020 en Perú y clasificada «de interés» (VOI, por sus siglas en inglés) por la OMS desde el 14 de junio de 2021. La región de Arequipa, en la sierra sur de Perú y con cerca de un millón de habitantes, estableció la semana pasada restricciones contra el avance de la pandemia ante la confirmación de un segundo caso de la variante delta, procedente de la India, y el incremento de contagios y decesos debido a la variante lambda, la primera que llegó al país andino el año pasado. En esta región, el 90,6% de los casos se deben ya a la variante C.37 o lambda.

Desde el Instituto de Salud Global de Barcelona destacan que la variante lambda ha sido clasificada «de interés» debido «a su elevada presencia en Perú y otros países de Sudamérica». Según la inmunóloga Adelaida Sarukhan, «lambda porta mutaciones que podrían aumentar su transmisibilidad o su capacidad de evadir la respuesta inmunitaria, pero hay muy poca evidencia por el momento».

Según recoge la última actualización de la OMS sobre variantes del SARS-CoV-2, el nuevo coronavirus que causa la covid-19, las cepas que actualmente están clasificadas como «de preocupación» son Alpha (B.1.1.7, surgida en Reino Unido), Beta (B.1.351, emergente en Sudáfrica), Gamma (P.1, original de Brasil) y Delta (B.1.617.2, anteriormente conocida como variante india).

Por otro lado, en la lista de variantes «de interés» figuran las variantes denominadas Epsilon (B.1.427/B.1.429, surgida en marzo de 2020 en EE UU), Zeta (P.2, detectada en abril de este año en Brasil), Eta (B.1.525, identificada en varios países desde el pasado diciembre), Theta (P.3, surgida en enero en Filipinas), Iota (B.1.526, detectada en EE UU en noviembre de 2020), Kappa (B.1.617.1, original de India e identificada en octubre de 2020) y Lambda (C.37, identificada en Perú en el pasado mes de agosto).

La diferencia entre variante clasificada como «de preocupación» y «de interés» por la OMS radica en que las primeras suponen un «aumento de la transmisibilidad o cambio perjudicial» epidemiológico, así como un «aumento de la virulencia o cambio en la presentación clínica de la enfermedad», además de que consiguen disminuir la eficacia de las medidas sociales y de salud pública o de los diagnósticos, las vacunas o las terapias disponibles. En cambio, las segundas se han identificado como causa de transmisión comunitaria u origen de múltiples casos, o se han detectado en varios países.

Respecto a la última variante andina considerada ‘de interés’ por la OMS, según la base de datos GISAID, esta cepa está presente en 25 países, sobre todo latinoamericanos, pero también europeos. De hecho, España ya ha detectado 44 casos, once de ellos en las últimas cuatro semanas, lo cual representa el 0,7% de los casos totales en este periodo de tiempo.

España, muy vinculada a Latinoamérica, es el séptimo país del mundo donde actualmente se han registrado más casos de la variante andina, por detrás de Chile, donde se han identificado 670 casos de la cepa C.37 hasta la fecha, EE UU (con 524 casos), Perú (con 222), Alemania (87), Argentina (86) y México (57).

«Seguirán Llegando»


La ministra de Sanidad, Carolina Darias, afirmó este jueves durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros extraordinario en el que se aprobó la flexibilización del uso de la mascarilla al aire libre que «sabemos que el modus vivendi del virus es mutando y hasta que no controlemos la pandemia va a seguir mutando», indicó al ser preguntada por el avance de la variante Delta. De esta cepa alertó este viernes el viceconsejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Antonio Zapatero, que en rueda de prensa informó de que ya supone «más del 10%» de los casos en la región.

Sobre las variantes también se pronunció este miércoles el enviado especial de la OMS David Navarro en una entrevista en la cadena británica Sky News, en la que advirtió de que «seguirán llegando» y que «ese problema de las variantes es lo que estamos observando en todo el mundo».

«Van a seguir viniendo. Iremos de Delta a Lambda y luego a las otras letras griegas. Eso es inevitable, y algunas de estas variantes serán problemáticas, podrán romper la protección relacionada con la vacuna en algunas personas y eso causará problemas», abundó.

Estándar
Salud

El Repunte De Contagios Y La Variante Delta Provocan Que La Mayoría Se Deje La Mascarilla

El levantamiento de la obligatoriedad de llevar mascarilla en el exterior era una de las noticias más esperadas de los últimos 13 meses y parecía que la mayoría de la población iba a echarse a las calles este sábado, luciendo sonrisas, como proponía la ministra de Sanidad. Pero la reacción de la ciudadanía ha sido más cauta de lo que se podía esperar.

Si bien el sábado de madrugada se producía alguna representación, más simbólica que otra cosa, del fin de las mascarillas, la realidad es que conforme ha ido avanzando el día, en la mayoría de ciudades españolas no se ha notado mucho cambio con los días anteriores. Es más, la mayoría de la gente ha seguido usándola.

«De cada 10 personas que me he cruzado, sólo dos iban sin mascarilla», explica Nuria Salinas, una asesora comercial de Murcia que ha aprovechado este sábado para recuperar un viejo utensilio, el pintalabios. Y eso que en esta ciudad se han superado los 30º C este sábado.

Tampoco en Madrid se han dejado de usar los cubrebocas. «Me sorprende porque esperaba ver a muchas más personas sin mascarilla, pero la mayoría todavía las usa», dice Manuel Mas, cantante, en el centro de la capital, en unas declaraciones recogidas por Reuters.

«Para mí es importante seguir llevando la mascarilla», dijo Ángela Sosa, camarera madrileña que este sábado por la mañana se dejó caer por la Puerta del Sol.

Miedo A Las Variantes

Pero si la mascarilla es para la mayoría de las personas una molestia, ¿cuál puede ser el motivo de que sigamos siendo reacios a quitárnosla, aun cuando al aire libre ya no es obligatoria?

Uno de los principales factores puede ser que la situación actual de la pandemia no es mejor que la de hace 10 días, cuando el presidente Pedro Sánchez anunció el fin del cubrebocas en espacios exteriores.

La incidencia acumulada lleva tres días seguidos en crecimiento y lo que es más preocupante: este viernes lo hacía en diez comunidades autónomas. Asturias, Baleares, Canarias, Cantabria, Cataluña, Comunidad Valenciana, Extremadura, Galicia, Comunidad de Madrid y Murcia registraron un aumento de los casos de coronavirus.

En concreto, Cantabria, Cataluña, Andalucía y La Rioja tienen las incidencias más elevadas y, de hecho, la Junta de Andalucía ha recomendado que la gente siga llevando la mascarilla aun en la calle.

El motivo de estos aumentos y del miedo a dejarse el cubrebocas en casa está en la variante delta del coronavirus, que en comunidades como Cataluña ha llegado a suponer el 30% de los casos y que a nivel global está amenazando con una quita ola.

De hecho, esta variante ha obligado a algunos países, como por ejemplo Israel o Reino Unido, a dar marcha atrás en algunas de sus medidas de relajación, como precisamente el uso de mascarillas en el primer caso, o retrasar las aperturas de actividades en el segundo.

El principal miedo de las autoridades sanitarias es que a pesar de que la vacunación va a ritmo de récord en todo el mundo en general y en España en particular, aún es mucha la gente que no está vacunada, y muchos de los que sí han recibido un pinchazo tienen solo la primera de la dos dosis, en el caso de los remedios de Pfizer, Moderna o AstraZeneca. Este problema se agudiza en el caso de la vacuna anglosueca, porque su pauta de vacunación comprende un periodo de tiempo más largo que las de las farmacéuticas estadounidenses.

Por ello, algunas comunidades han optado por acortar ese plazo entre dosis (que en principio era de 12 semanas) por 11 e incluso 10 semanas, para así tener a la mayor parte de la población a salvo de la variante delta, cuya sombra amenaza las sonrisas que llevaban 13 meses cubiertas por mascarillas… y puede que algún tiempo más.

Estándar